Coaching y competitividad

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Coaching y competitividad

No es la tecnología, son las personas.

No es la tecnologia son las personas

Desde hace algún tiempo hay en España un debate muy trascendente para nuestro futuro sobre como mejorar la competitividad. Se trata de que nuestro exitoso modelo económico, que crece anualmente a ritmos por encima de la media europea, está basado en el aumento de la población inmigrante y en la larga y duradera onda expansiva que está produciendo la construcción a diestro y siniestro de casas y de obras públicas. Al tiempo que nuestros índices de competitividad están por los suelos (hemos bajado en un año del puesto 31 al 38) y se están presentando peligrosos desequilibrios económicos (una balanza comercial muy deficitaria) que amenazan con dar el traste nuestro crecimiento y por ende nuestro bienestar.

Todos los estudiosos en la materia, con Ontiveros a la cabeza, insisten en que uno de los factores clave en la baja competitividad es el escaso e inadecuado uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que produce un bajo índice de productividad.

 

El diagnóstico de la ponencia creada por el Gobierno para la convergencia tecnológica con Europa (CATSI) “permite afirmar que España mantiene un doble y grave retraso: en el crecimiento de la productividad y en el grado de inserción en la Sociedad de la Información. Su actual patrón de crecimiento no es el propio de una economía avanzada. Es manifiesta la asimetría entre la posición que ocupa la economía española (medida por su PIB), y la correspondiente por los distintos indicadores que evalúan su grado de inserción en la Sociedad de la Información”

Para poner freno a ese problema, que ahora no se percibe, pero que se barrunta en el horizonte cual negra nube, el Gobierno ha aprobado y comunicado a bombo y platillo el Plan Ingenio 2010 y dentro del mismo el Plan Avanz@, que pretende dar un vuelco a esa situación, especialmente con las palancas de mejorar nuestro I+D+i y de cerrar la brecha digital que aún nos separa de Europa.

Pues bien, hay un acuerdo unánime de que España debe mejorar su competitividad y de que una de las palancas a mover es un mayor y mejor uso de las TIC, como una herramienta de mejora de la productividad de las empresas. El problema es cómo se hace eso, porque si la memoria no nos falla, debe ser el 3º o 4º plan que este país pone en marcha para lo mismo (recordemos el malogrado Info XXI), bien es verdad que con otros gobiernos, sin éxito.

El diagnóstico del Plan Avanz@ centra el retraso en el uso de las TIC por parte de la sociedad española en una problema tanto de escasez de oferta de servicios como de demanda de los mismos por parte de los ciudadanos.

Desde Human Coaching, modestamente creemos que la verdadera palanca para activar esos planes no está en la tecnología, que hay mucha y buena, sino en las personas. Son personas las que utilizan o no las tecnologías, bien porque no saben o porque no quieren, son personas las que deciden invertir o no en nuevos procedimientos o sistemas, son personas las que se embarcan o no en proyectos de creación de nuevos productos, son personas las que dirigen equipos creativos y motivados o abúlicos y desmotivados, son personas las que tras una ventanilla dicen “vuelva Vd mañana” o se ponen en la piel del ciudadano y le facilitan de verdad la vida, son personas las que utilizan herramientas avanzadas de productividad para hacer su trabajo o métodos lentos, manuales y caros.

Este problema se presenta tanto en las empresas grandes, donde en muchas ocasiones prima el conservar el puesto, la visión a corto plazo y no hay verdaderos proyectos de innovación, como en las Pymes, en las que el empresario está básicamente preocupado por sobrevivir y desgraciadamente tiene una visión bastante miope de la situación y suele decir “es que no tengo tiempo”.

Una de las herramientas que puede ayudar en la consecución del objetivo deseado es el coaching, en especial el coaching dirigido a los directivos de las empresas y a los profesionales.

El coaching sirve para que un directivo de una empresa pueda seleccionar y priorizar los objetivos a largo plazo de la misma. El directivo, con la ayuda del Coach descubrirá o mejor pondrá el foco en los problemas a largo plazo de la empresa y en las barreras que debe remover o los proyectos que debe acometer. El enfoque del coaching en la mayoría de las ocasiones está centrado en la propia actuación del directivo, como gestor de un equipo de personas. ¿Está ese directivo escuchando a sus colaboradores? ¿Se está preocupando de que todos ellos aporten todo lo que llevan dentro para conseguir los objetivos de la empresa? ¿Es su empresa o su departamento suficientemente innovador? ¿Cómo alienta, desarrolla y premia a los innovadores? ¿Qué mecanismos de evaluación de proyectos y nuevas ideas ha puesto en marcha? ¿Tiene en su empresa los perfiles de personas adecuados? ¿Está desarrollando a su equipo? ¿Les da feedback de forma conveniente?

Probablemente contestando esas y otras preguntas, ese directivo podrá encarar los retos no solo de superar los problemas del presente, sino de avanzar y preparar mejor a su empresa para afrontar los retos que la globalización y el inexorable aumento de la competencia. En resumen, no es la tecnología, son las personas.

Antolín Velasco

Socio Director de Human Coaching

 

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