Coaching y liderazgo empresarial

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En Sócrates News estamos convencidos de que el coaching es una palanca que tiene una potencia extraordinaria, para mejorar el desempeño profesional de los directivos y por lo tanto los resultados de las organizaciones. En este nº, vamos a reflexionar sobre una característica esencial que deben tener los directivos: su capacidad de liderazgo y cómo el coaching puede contribuir de forma eficaz a mejorarla.

Entendemos por liderazgo esa capacidad que tienen algunas personas, de influenciar, arrastrar, ilusionar a otros, para conseguir unos objetivos  determinados, más allá de los que se conseguirían en una situación normal.

En numerosas ocasiones se ha tratado de definir, sistematizar cuales son las características psicológicas o de personalidad de los líderes de éxito. La conclusión a la que se ha llegado es que no hay tales características más o menos homogéneas que definen a esas personas, más allá de su capacidad de trabajo, capacidad de comunicación y su constancia y tozudez para perseguir los objetivos que se planteaban.

O sea, no hay, como era de prever, un estilo único de liderazgo ni modelo de personalidad ni conductual uniformado de los que son o han sido buenos líderes empresariales. Y esto es así, porque las personas somos muy distintas, somos únicos, y las organizaciones también lo son. Por lo tanto no hay una receta unificada y milagrosa con la que se consiguen líderes de forma rápida y barata.

El liderazgo es algo más sutil, más diferenciado, mucho más ligado a la historia de las personas y de las organizaciones. Tras cada historia de éxito empresarial suele esconderse un líder, una persona que ha sabido poner en marcha un proyecto empresarial o transformarlo y hacer de una situación comprometida de una empresa una organización eficaz, capaz de tener éxito en el mercado. Esas personas han sido capaces de aglutinar a su alrededor a un equipo de personas comprometidas con un proyecto, ilusionadas con el mismo; capaces de dar de sí mismo todo lo mejor, de multiplicar sus capacidades y posibilidades; de crear un auténtico equipo, en el que todos sus miembros conocen y comparten el objetivo a conseguir; en el que es probable que han participado de forma activa a la hora de definir y establecer los planes de actuación.

El líder conoce  perfectamente a cada uno de sus colaboradores, ha dedicado mucho tiempo a cada uno de ellos, tanto en el proceso de selección de los mismos, como en su formación continua en el puesto de trabajo; comparte con ellos sus sueños e ilusiones, les dedica un tiempo suficiente, les alienta a la hora de escuchar nuevas formas de hacer las cosas o nuevos objetivos que acometer; está abierto al cambio y a las nuevas ideas. El líder es generoso con el desarrollo de su equipo, no teme, sino que busca el talento y alienta a sus colaboradores en su carrera profesional. Es consciente de que no puede retener a un colaborador más allá de lo razonable.

El líder trata de ser justo con su equipo, asignando funciones y responsabilidades con claridad y dirimiendo los conflictos internos con prontitud, sin dejar pudrir los problemas. El líder escucha a su equipo y mucho. Es casi lo que más hace. Cuando da feedback, no rehuye abordar los problemas, pero siempre los presenta como una oportunidad de mejora. El líder reconoce los logros y el trabajo bien hecho. El líder es coach de su equipo. Les ayuda a encontrar la solución a sus problemas, pero no impone su criterio. El líder aporta visión de la empresa, ayuda a su equipo a ver más allá del día a día. Cuando hay una crisis, el líder mantiene la calma, no mete más presión de la debida, blinda al equipo para que se dedique a resolver los problemas; aporta ideas y ofrece soluciones.

Seguramente no hay una sola persona en las empresas que sea capaz de hacer  y bien todo lo anterior, pero si un directivo quiere llegar a ser un buen líder, debería empezar a hacerlas.

Pues bien, el coaching le ayuda al directivo en ese arduo camino. El directivo que hace un proceso de coaching se encuentra muchas veces con preguntas que tratan de encontrar soluciones a todos esos problemas planteados. El trabajo con el coach le aporta reflexión relajada, conversación profunda, crítica constructiva, una opinión experta, un caleidoscopio de posibilidades, una sistematización de las propuestas, entrenamiento de las competencias que necesita desarrollar y un seguimiento riguroso de los planes acordados.

Si un directivo quiere crecer o desarrollarse como líder, que busque un coach de prestigio y confianza y le contrate.

 

Antolin Velasco

Socio Director de Human Coaching

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