Laura Argenté. Socia Directora BLC Human Coaching
“Un ciego, con su bastón blanco, en medio del desierto, llora sin poder encontrar su camino porque no hay obstáculos”
Los obstáculos son fuente de crecimiento para unos, mientras que son de desesperación y tristeza para otros. Quizás sea el factor tiempo y distancia los que nos permite cambiar esa connotación negativa hacia algo constructivo, pero digamos que faltaría también el factor análisis en retrospectiva, no sólo del obstáculo o dificultad en sí, sino de las lecciones aprendidas, de nuevas habilidades desarrolladas y de también nuevas fortalezas internas encontradas y engrandadas a raíz del obstáculo para afrontar con mayor capacidad situaciones futuras. E incluso a veces, aún con el tiempo, la distancia y el análisis, nos enrocamos en piedras del camino de nuestra vida, y no queriendo mirarlas de frente por miedo a sufrir, las dejamos inertes, quietas y alejadas de nosotros, impidiendo así que enriquezcan nuestro día a día y permitiendo que nos limiten a afrontar retos similares, dejando que quizás nos sintamos un poco menos capaces o un poco menos valientes…